Quiénes
somos en Internet?
Esta pregunta nos llevará
inmediatamente a reconocer cuáles son nuestras fortalezas, nuestras debilidades
y, potencialmente, pensando en nuestro futuro, quién queremos llegar a ser.
Podemos hacer un listado que nos permita objetivar nuestra personalidad, es
decir, ver más claramente cuáles son nuestras características.
Aquí
es importante advertir que es preciso contribuir de manera decidida a la
delimitación de nuestra identidad virtual, ya que ello forma parte de nuestra
responsabilidad en un medio social. De lo contrario, nuestra imagen se irá
conformando solamente por lo que los demás interpreten, perciban y decidan
acerca nuestro.
¿Cómo
construyo mi reputación?
Se
debe considerar que el modo como se genera la identidad y la reputación en el
medio digital no es el mismo que en el mundo físico y concreto. La reputación
se construye con esfuerzo, dedicación y tiempo, de un modo similar ya sea en el
medio digital como en el real. Igualmente, la reputación puede declinar y hasta
arruinarse. Lo nuevo de Internet es percibir el modo como puede impactar en
esta construcción dos de sus caracteres más notables: la disponibilidad y la
inmediatez de la información que provee.
Redes
sociales para construir una marca personal.
La
definición de la marca personal requiere identificar qué, cómo y dónde se va a
comunicar en Internet e ir construyendo esa presencia paulatinamente,
reconociendo la forma como se va conformando la reputación digital. Hasta hace
unos pocos años, el diseño de una imagen gráfica o del logo, lo eran todo. Más
tarde fue el momento de otorgar mayor importancia a los contenidos, el ensamble
de texto e imagen, las fotografías y así, hasta llegar a la incorporación del
video. Sin embargo, el volumen de interacciones sociales y la masividad que ha
asumido la participación y la conversación en la red, han desdibujado aquellos
elementos iniciales. Ocurre que la honestidad, la transparencia y la capacidad comunicacional
constituyen atributos positivos que cada día son más requeridos.
Por
tanto, hoy es más importante el trato humano, el lenguaje empleado y el estilo
de conversación que se implanta en una red social, que sus logos o diseños e ilustraciones.
Esto significa que será muy importante construir nuestra marca personal:
- Cuidando el lenguaje de nuestras intervenciones.
- Estableciendo una “buena” relación con los demás.
- Atravesando nuestro estilo con los valores de la honestidad y la transparencia.
- Fundamentalmente, siendo conscientes de que existe una inteligencia colectiva conformada por sujetos activos y en diálogo abierto.
Algo
muy importante para definir nuestra marca digital refiere a preguntarnos si
será lo mismo pertenecer a cualquier red social. Todas tienen sus diferencias,
sus énfasis, su modo particular de facilitar y disponer la información que se
coloca en ellas. Y también, en todas existe un cierto sello otorgado por el
tipo de acciones que se desenvuelven en ellas.
Diríamos
entonces que el tipo de actividad a desarrollar en una red social es también
parte de la identidad online y que, a partir de ella se puede definir la marca
personal.
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